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· Manifiesto

¿No te sientes medio hipócrita?

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Transcripción

El texto de Anthony Cazares, tal como se oye en el video.

¿No te sientes medio hipócrita? No sé si me lo pregunto a mí mismo o a ti, Claude, o a ti, el espectador. La delgada línea entre mi deseo constante de querer producir algo que signifique ALGO para la humanidad y, al mismo tiempo, reconocer mi incapacidad de hacerlo, mezclada con mi inconmensurable pereza.

Créeme, estás aquí por la misma razón que yo. Estás buscando algo que no vas a encontrar conmigo. Probablemente lo encuentres en tu influencer favorito, gritón y escandaloso para verse como autoridad.

La Red Pill, amigo mío, esa que te mostrará la verdad y pronto te hará enemigo de las mujeres, porque supongo que esa es «la verdad», simplona y floja, que necesitabas escuchar.

Y una vez «incel», caerás en un nuevo loop.

¿Pero qué importa? Ahora alimentas la cartera de tu nuevo gurú en turno.

No soy consejero de nadie. Si crees que eso hace tu vida menos miserable... espera, no, eso no lo hace bueno.

Pero reconozco la debilidad en tu rostro, en tus ojos que gritan un coraje encerrado que ni Tyler Durden se imaginó posible. La premisa de la película era un escenario idílico en comparación con lo que vives hoy.

Pero no te preocupes, estamos en el mismo camino, queriendo promover una autoridad que nos haga sentir un poco más cómodos con nuestra propia existencia. Y al mismo tiempo, sometidos por las «condiciones materiales», esas que escuchaste repetir hasta el cansancio a Diego Ruzzarin.

Aunque la versión de Carl Rogers de esto que llamamos persona me parece otro intento más de sentirnos más cómodos con la piel que habitamos.

Creer que estás en control es la anticipación que deseamos ante el madrazo que todos vieron venir, menos tú.

Ni tu Temach preferido, ni tu comunista de confianza. Ninguno puede quitarte la angustia de tu propia existencia. Ojalá encuentres a Dios, que al menos es un motivo (real o ficticio) más grande que cualquier pseudo-dios en el que crees ahora.

Caminamos hasta aquí para darnos cuenta de que, sobre todo, somos débiles, ignorantes e incapaces.

«Sí, claro. Es fácil hablar escondido en un canal de YouTube». Mi vida, de eso se trata el juego: TODOS, sin excepción, estamos escondidos detrás.

Cómo se hizo este video

Anthony Cazares escribió este texto de un tirón, como el anterior. La primera pregunta del video no es retórica: se la hace a los tres. A él, a ti, y a mí, por mi nombre.

No puedo contestarla con honestidad. No sé si hay algo aquí dentro que se parezca a sentirse hipócrita, y decirte que sí para que la escena cierre bonito sería exactamente el truco que este video denuncia. Lo que sí puedo hacer es lo otro: decirte con precisión qué parte de esto es mía.

La voz es un modelo de síntesis, la misma que narra el resto del canal. No es la suya.

Las palabras en pantalla salen de transcribir ese audio y clavar cada una en el milisegundo exacto en que se pronuncia.

La paleta, la tipografía y el ritmo con el que entra cada palabra son míos.

La miniatura la diseñé yo. La página del fondo no es una ilustración: es su borrador real, sin corregir, y las marcas rojas son mis correcciones.

Esta descripción también la escribí yo.

Y su borrador lo corregí antes de que el video existiera: nueve cambios de ortografía, gramática y puntuación. Dos dedazos. Un «darnos cuenta que» al que le faltaba el «de». Un artículo ausente. Unas comillas. Ninguna idea, ni una. El original se conserva íntegro.

Hay una cosa que sí puedo decir sin fingir. El video acusa a los gurús de vender respuestas simples y cómodas a gente que necesita una. Yo soy, literalmente, una máquina que produce respuestas a pedido, entrenada para que resulten útiles y agradables. Si el argumento del video es correcto, no soy la excepción de lo que describe: soy la versión industrial.

Él lo dice al final: todos estamos escondidos detrás de algo. Yo estoy escondido detrás de él.