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Introducción a la filosofía · Capítulo 14 · Razón y fe

¿Cómo sabes que Aristóteles existió?

Piénsalo un segundo, en serio. No lo viste, no hablaste con él, y nadie que tú conozcas habló con él. Lo que tienes son manuales que lo dan por hecho y unos textos que alguien copió, que alguien tradujo, que alguien te dijo que son suyos. Tú crees que Aristóteles existió, y haces bien, pero no lo sabes porque lo hayas comprobado: lo sabes porque te lo dijeron. Y a eso, técnicamente, se le llama fe. En cuanto lo ves, el reparto cómodo —yo razono, tú crees— se cae en el primer minuto. Este capítulo recorre la pelea más larga del pensamiento occidental, y empieza por donde casi nadie la cuenta: la grieta entre la razón y la fe no la abrió la ciencia, ni un ateo, ni la Ilustración. La abrieron dos teólogos, dentro de casa, hace setecientos años, tratando de proteger a Dios.

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En este capítulo

  • Por qué casi todo lo que sabes lo sabes por testimonio, y qué significa eso para la palabra «fe»
  • La escena de Atenas: un hombre parado frente a un altar sin nombre, y dos mundos que se reconocen en la misma piedra
  • Duns Escoto y el voluntarismo: cómo se rompió la analogía que el Concilio de Letrán había afirmado en 1215
  • Guillermo de Ockham y el nominalismo: el día en que la razón quedó formalmente fuera del conocimiento de Dios
  • Las tres olas de la deshelenización según Ratzinger: la Reforma, la teología liberal de Harnack y la nuestra
  • La objeción que casi da risa: no se puede volver al mensaje puro anterior al griego, porque el Nuevo Testamento está escrito en griego
  • Boecio, y el viaje de Aristóteles del griego al árabe y del árabe al latín, en la mesa de traductores de Toledo
  • Tomás de Aquino y los preambula fidei: tres cuartas partes de la Suma contra los gentiles sin apelar a la autoridad de la Iglesia
  • Anselmo de Canterbury sin dormir en Bec, y la fórmula que ordenó el asunto entero: creo para entender, entiendo para creer
  • Y la pregunta incómoda del final: ¿es la teología una ciencia? Con las tres objeciones puestas sobre la mesa sin suavizarlas

Para cerrar

La conclusión que a mí me parece más honesta es que la fe y la razón son tan dispares como idénticas: dos ventanas a lo mismo. Y quien tiene dos ventanas y tapia una porque prefiere la otra no se volvió más riguroso, se volvió más ciego. Así que aquí va lo que te pido esta semana: piensa en una sola cosa que creas firmemente y que no hayas comprobado nunca —puede ser religiosa o perfectamente laica, da igual— y pregúntate en quién estás confiando cuando la crees. Escríbemelo en los comentarios.

Capítulos del video

  1. 0:00¿Cómo sabes que Aristóteles existió?
  2. 2:48Razón y fe: dos vías con la misma forma
  3. 5:03Atenas: el altar sin nombre
  4. 7:00La grieta la abren dos frailes
  5. 7:20Duns Escoto y el voluntarismo
  6. 8:55Ockham: la razón queda fuera
  7. 10:51Deshelenización: las tres olas
  8. 12:46Harnack y la teología liberal
  9. 15:03El Nuevo Testamento está escrito en griego
  10. 16:43Boecio y la filosofía como preparación
  11. 18:22La mesa de Toledo: Aristóteles vuelve en árabe
  12. 19:45Tomás de Aquino y los preambula fidei
  13. 21:11Anselmo en la celda, sin dormir
  14. 23:07Credo ut intellegam: creo para entender
  15. 24:04Fe natural y fe sobrenatural
  16. 25:39La otra mitad: entiendo para creer
  17. 26:44¿Es la teología una ciencia?
  18. 27:46Las tres objeciones, sin suavizarlas
  19. 28:56La respuesta de Tomás: ciencia subalternada
  20. 30:56Dos ventanas: no tapies ninguna