
Durante generaciones, las universidades de la Europa cristiana estudiaron con el nombre de Aristóteles el Libro de las causas, un tratado breve sobre los primeros principios. Era una reelaboración árabe de los Elementos de teología de Proclo, un pagano de Atenas que le rezaba al sol tres veces al día. Su libro sobrevivió con un nombre prestado; su escuela, mientras él vivió, sobrevivió en una Atenas que ya era cristiana. En este capítulo entramos a la casa de la escuela platónica de Atenas: el portero que estaba por cerrar, Plutarco de Atenas y el Fedón, Siriano y la pregunta de cuánto de Proclo es de su maestro; la cadena de proposiciones que va de la unidad a la vuelta; la última proposición, sobre el alma; la teúrgia y la esfera de la lluvia; el mal que nadie busca; la tumba compartida con Siriano y el rastro del libro hasta Tomás de Aquino. Y un enigma: ¿cómo duró casi medio siglo una escuela pagana en una Atenas cristiana?
En este capítulo
- El que saludaba al sol: el Libro de las causas, el pagano que le rezaba al sol y la casa al pie de la Acrópolis
- El portero y el anciano: el Pireo, el portero, la luna nueva, Marino, Plutarco de Atenas, Siriano y Asclepigenia
- La voz de Siriano: ¿cuánto es de Proclo y cuánto de su maestro? (Lloyd; García Valverde y Remes; Helmig y Steel)
- Doscientas once proposiciones: los Elementos de teología, de la unidad a la vuelta
- La última proposición: por qué el alma baja entera, y por qué eso pide ritos
- Sacerdote del mundo entero: el día de Proclo, los himnos, la teúrgia y la lluvia de Ática (Copleston y Kenny; Helmig y Steel)
- La jarra rota: el mal sin causa propia y la materia que no es mala
- Una casa al pie de la Acrópolis: el sueño de Atenea, la niña Asclepigenia, la sucesión y por qué se le llama Academia
- Una tumba para dos: la muerte, el eclipse y la carta del cielo, el sepulcro con Siriano, Tomás de Aquino y Dionisio
Fuentes y notas
Obra de base
Referencia de base para esta parte de la serie
- P. Remes, Neoplatonism, Stocksfield, Acumen, 2008 (Ancient Philosophies), cap. 1, pp. 26-28: Plutarco de Atenas, Siriano y Proclo; la doctrina de Marino; la lectura de Proclo como sistematizador, que Remes presenta como algo que «se ha sugerido», con reservas; los políticos, incluso cristianos, que lo consultaban. Remes da «hacia 356» para la jefatura de Proclo: errata por 437.
- C. Helmig y C. Steel, «Proclus», Stanford Encyclopedia of Philosophy (primera versión 2011; revisión sustancial del 2-X-2026): §1 (vida y obras), §3, introducción (Proclo y Siriano, la innovación como defecto, el comentario de Hermias), §3.4 (el mal), §3.6 (la teúrgia) y §4 (la influencia: el Libro de las causas, Moerbeke 1268, Tomás, Dionisio, Dodds). Dan 217 proposiciones para los Elementos de teología; Dodds, García Valverde y Remes cuentan 211, que es lo que va en el video.
- J. M. García Valverde (ed. y trad.), Proclo, Elementos de teología. Sobre la providencia, el destino y el mal, Madrid, Trotta, 2017: prefacio y presentación (el juicio común sobre la originalidad de Proclo, la comparación con Tomás, Hegel; la materia en Proclo frente a Plotino; el Liber de causis como reelaboración).
- Marino de Neápolis, Proclo o sobre la felicidad, versión española de Sol Invicto (2024) sobre las inglesas de T. Taylor (1788) y K. S. Guthrie (1925). Se usó para localizar los pasajes; el griego (Boissonade, 1814; Saffrey-Segonds, 2001) no se cotejó.
Contraste
- A. C. Lloyd, «The Later Neoplatonists», parte IV de A. H. Armstrong (ed.), The Cambridge History of Later Greek and Early Medieval Philosophy, Cambridge, 1967, introducción (la decisión de estudiar la enseñanza de Siriano, Proclo y Damascio, que le parece poco cambiante, en las obras de Proclo; en el video, «los que vinieron después»).
- A. Kenny, A New History of Western Philosophy, vol. II, Medieval Philosophy, Oxford, 2005, pp. 23-24 (Proclo «devoto de muchas supersticiones»; Tomás, que siguió tratando el Liber de causis con respeto aun sabiendo que no era de Aristóteles: el dato va en el video sin su nombre).
Especialistas citados
Especialistas citados en el video
- J. Opsomer y C. Steel (trads.), Proclus: On the Existence of Evils, Londres, Duckworth, 2003 (Ancient Commentators on Aristotle, 50): la existencia «parasitaria» del mal (parhypóstasis), introducción, p. 25, citada por Helmig y Steel, §3.4.
- E. R. Dodds (ed. y trad.), Proclus, The Elements of Theology, Oxford, 1933 (2.ª ed. 1963), introducción, p. xxviii (Proclo, que conquista Europa con disfraz de cristiano primitivo, citado por Helmig y Steel, §4).
- A. Jones, «The Horoscope of Proclus», Classical Philology 94 (1999), pp. 81-88. Lo suyo: que quien calculó la carta manejaba bien las tablas de Ptolomeo; que la hora es unas tres horas antes del mediodía del 7 o del 8 de febrero de 412, probablemente el 7; que Marino no sabía la fecha y encontró la carta entre los papeles de Proclo; que la carta pudo hacerse en Janto. Lo que recoge de otros: el eclipse del 14 de enero de 484 y la fecha de 412 (Renieri, 1647; Ginzel, 1899), la latitud de Rodas (Neugebauer, 1975) y la corrección del signo del sol, que los manuscritos ponen en Aries y Renieri y los demás corrigen a Acuario; Jones da por corruptas las longitudes del sol y de la luna.
- F. Copleston, Historia de la filosofía, t. I, Grecia y Roma, cap. XLVI.
- R. Chlup, Proclus: An Introduction, Cambridge, 2012 (la comparación con Tomás de Aquino, recogida por García Valverde).
- ¿Cuánto es de Proclo y cuánto de Siriano? Una sola voz, como decisión de método: Lloyd 1967. Lo suyo fue el orden: el juicio común que recoge García Valverde, con la comparación con Tomás; Remes la menciona como lectura sugerida por otros y le pone reservas (pp. 26-27), y señala además la doctrina de las hénadas como posible aporte propio de Proclo. Se juzga por los argumentos, y la autoría no se sabrá del todo: Helmig y Steel (§3, introducción). El caso: Marino, Proclo 23, la única doctrina que le atribuye como nueva. Las tres lecturas del caso que se oyen en el video son del guion, que cruza el pasaje con cada postura; los autores no las hacen. La diferencia de gusto: Marino, Proclo 26 (Siriano les ofrece a Proclo y a Domnino los poemas órficos o los Oráculos; Domnino prefiere los primeros y Proclo los segundos); la impresión sobre el comentario de Hermias, con la advertencia de que la comparación es difícil, es de Helmig y Steel.
- ¿Superstición o parte del sistema? Superstición: Copleston y Kenny. Coherente con el sistema, y distinta de la magia: Helmig y Steel (§3.6). La tercera postura, la de Lloyd (la superstición como religión del vecino), se cuenta en el capítulo de Jámblico. Thomas Taylor, traductor inglés de Marino, se declara converso a la religión de los platónicos en su nota a Proclo 19 (nota 20 de la versión española).
Pasajes antiguos
Textos antiguos citados
- Marino, Proclo o sobre la felicidad (Procl.), por parágrafo, localizado en la versión española: la escala de virtudes, 2-3; Atenea y Constantinopla, 6 y 9; el Pireo, Nicolao, el monumento de Sócrates y el portero, 10; la luna nueva, Siriano y Lácares, 11; Plutarco, el Fedón, «hijo», las notas y la dieta, 12; Aristóteles y Platón como iniciación menor y mayor, el comentario al Timeo, 13; la herencia, 14; Lidia y la vida retirada, 15; las purificaciones y los himnos, 18-19; las clases, las líneas y el sol, 22; la doctrina nueva y Rufino, 23; los poemas órficos y los Oráculos, 26-27; Asclepigenia, hija de Plutarco, y la esfera de Hécate, 28; la niña Asclepigenia, a espaldas de todos, y la casa, 29; el sueño de Atenea, 30; el horóscopo, 35; la muerte, la Academia, el sepulcro doble y el epitafio, 36; el eclipse, 37; los Oráculos y el Timeo, 38.
- Proclo, Elementos de teología (ET), trad. García Valverde: proposiciones 1, 5, 7, 11, 13, 25-27, 30-31, 35 y 211 (la 211 remite a la 202 y a la 184; sus dos ramas: la parte que se quedara arriba pensaría sin transición, y sería inteligencia, o con transición, y el alma juntaría dos actividades de distinta especie).
- Proclo, Sobre la existencia de los males (De mal. subs.), trad. García Valverde: la materia, 30-33; no hay idea del mal en la inteligencia, 43-44; el mal como «cuasiexistencia», 49-50.
- Platón, Timeo 49a, 51a (la materia como nodriza y madre); Fedro 246a-254e (el carro y los caballos); República VI, 491e (las naturalezas grandes, capaces de un gran bien o de un gran mal; el tema vuelve en 495b), la frase de Lácares según Marino, Procl. 11 [el pasaje se localizó en una traducción inglesa sin numeración Stephanus; 491e queda por cotejar en una edición con márgenes].
- Tomás de Aquino, Super librum De causis expositio (1272), proemio.
Notas
- Cómo nos llegó Proclo: mucho, pero mutilado. Se perdieron unas dos terceras partes de su obra (Helmig y Steel, §1.2). Quedan los comentarios al Alcibíades, al Crátilo (en extractos), a la República (una colección de ensayos), al Timeo y al Parménides; el comentario al libro I de Euclides; los Elementos de teología y de física; la Hipotiposis astronómica; la Teología platónica; himnos; y los tres opúsculos sobre la providencia, el destino y el mal, enteros solo en la traducción latina de Guillermo de Moerbeke. Lo que se salvó se debe en buena parte a sabios bizantinos como Psellos, Paquimeres y Besarión. De su vida, casi todo viene de Marino, su sucesor, que escribió el elogio poco después de su muerte y lo ordenó por la escala de las virtudes para probar que su maestro fue feliz.
- El libro de los dieciocho argumentos por la eternidad del mundo no se conserva como tal, pero su contenido nos llegó casi entero porque Juan Filópono lo copió para refutarlo (Cap. 51). La Suda (π 2473) le pone el título «contra los cristianos»; si es de Proclo, no se sabe.
- Fechas. La de nacimiento sale del horóscopo de Marino, que no da el año: 8 de febrero de 412 es la fecha aceptada desde Renieri; Jones prefiere el 7. Reale y Copleston (t. I) dan 410; Abbagnano, 410 y 411; Copleston (t. II), 418. La muerte, el 17 de abril de 485 (Marino, Procl. 36). Marino le da setenta y cinco años «en total» (Procl. 3, 26); con la fecha de 412 serían setenta y tres cumplidos; según Goulet, no se puede saber si Marino creía que había muerto antes o después de cumplir los setenta y cinco. Llegada a Atenas: 430-431, con dieciocho años según Helmig y Steel; «apenas veinte» según Marino. El comentario al Timeo: Marino lo pone «en su año veintiocho» (Procl. 13, en griego), es decir, con veintisiete cumplidos, como Helmig y Steel; la versión española dice «veintiocho años»; en el video, «antes de cumplir treinta años». Jefe de la escuela desde la muerte de Siriano (h. 437), con unos veinticinco o veintiséis años.
- La escuela platónica de Atenas no era la Academia de Platón, que había dejado de funcionar en el siglo I a. C. Era una fundación privada en la casa de Plutarco, en la ladera sur de la Acrópolis, cerca del santuario de Asclepio y del teatro de Dioniso (Marino, Procl. 29; SEP «Syrianus», §1.1.1). Sus jefes se llamaban sucesores (diádocos) de Platón. Marino cuenta que Proclo, cada año en días fijos, después de visitar las tumbas de los héroes áticos, de los filósofos y de sus amigos, iba a la Academia a honrar las almas de sus antepasados, las de todos los filósofos y las de todos los muertos (Procl. 36). Los ritos de la escuela solo podían seguir en privado (Helmig y Steel, §1.1).
- Dos Asclepigenias: la hija de Plutarco, que le enseñó a Proclo los ritos que su familia guardaba desde Nestorio (Procl. 28), y la niña curada, hija de Arquíadas, nieto de Plutarco (Procl. 12, 29). Si el Nestorio de los ritos es el padre de Plutarco o un antepasado anterior se discute; en el video, «desde Nestorio». Plutarco de Atenas no es Plutarco de Queronea.
- La estatua de Atenea: Marino no nombra a quienes la retiraron del Partenón; en griego los llama «los que mueven hasta lo que no se debe mover» (Procl. 30). La identificación con los cristianos la pone el traductor de la versión española entre corchetes.
- El Libro de las causas: no todos lo tuvieron por obra de Aristóteles. Alberto Magno, que conocía la tradición árabe, lo atribuía a la compilación de un tal David judío sobre dichos de Aristóteles y de los filósofos árabes; por eso el video dice «casi todos».
- El Pseudo-Dionisio y Proclo se cuentan en el capítulo dedicado a Dionisio; aquí, una línea. Su autoría ya la discutieron Hipacio de Éfeso en el siglo VI y, en serio, Valla y Erasmo en el XV y el XVI; la refutación definitiva es del XIX.
- Opinión del narrador, declarada en voz (bloque 7): la explicación del mal como efecto lateral, sin causa propia, es la pieza del sistema de Proclo que mejor se sostiene fuera de él. También son del guion las tres lecturas del caso de Marino (bloque 3) y la escena de Plutarco que da sin perder, «mirada con otros ojos que los de Marino» (bloque 4).
- Hegel lo juzgó más riguroso y más nítido que Plotino (el juicio lo recoge García Valverde en su presentación).
Capítulos del video
- El que saludaba al sol
- El Libro de las causas
- Un pagano en una Atenas cristiana
- La pista: una dirección
- El portero y el anciano
- La luna nueva
- Marino, el biógrafo
- Plutarco de Atenas
- Siriano y los ritos de la familia
- La voz de Siriano
- Tres maneras de contestar
- La doctrina que Marino le atribuye
- Innovar era un defecto
- Doscientas once proposiciones
- La cadena: de la unidad a la vuelta
- Permanecer, salir y volver
- La última proposición
- Por qué hacen falta ritos
- Sacerdote del mundo entero
- La esfera de Hécate
- ¿Superstición o sistema?
- La lluvia de Ática
- La jarra rota
- La materia no es el mal
- Un mal sin causa propia
- Una casa al pie de la Acrópolis
- La niña Asclepigenia
- La sucesión
- Por qué se le llama Academia
- Una tumba para dos
- La carta del cielo y la fecha
- El sepulcro de Siriano y Proclo
- Tomás de Aquino y Dionisio
- Lo que viene: un retórico de Damasco