Libros · El arte de tener razón
Ardid 12
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Si se habla de un concepto general que no tiene nombre propio y hay que designarlo con una imagen, elijamos la imagen de manera que favorezca desde el principio nuestra afirmación. Así, por ejemplo, en España los nombres con que se designa a los dos partidos políticos, serviles y liberales, fueron elegidos sin duda por los segundos.
El nombre de protestantes se lo pusieron ellos mismos, y también el de evangélicos; el de herejes, en cambio, se lo pusieron los católicos.
Vale también para el nombre de las cosas cuando lo tienen propio. Por ejemplo: si el adversario ha propuesto algún cambio, llámese a eso «novedad», porque la palabra es odiosa. Al revés, si el que propone es uno mismo. En el primer caso, llámese a lo contrario «el orden establecido»; en el segundo, «la rutina rancia». Lo que alguien sin intención ni partido llamaría «culto» o «doctrina pública de fe», el que quiere hablar en su favor lo llama «piedad», «devoción», y un adversario suyo «beatería», «superstición». En el fondo esto es una fina petición de principio: lo que primero habría que demostrar se lo mete de antemano en la palabra, en la denominación, y de ahí sale luego por un simple juicio analítico. Lo que uno llama «asegurarse de su persona», «ponerlo bajo custodia», su adversario lo llama «encerrarlo». Un orador delata a menudo de antemano su intención por los nombres que da a las cosas. Uno dice «el clero», otro dice «los curas».
De todos los ardides, este es el que más se usa, y por instinto.
Celo religioso ≃ fanatismo. Desliz o galantería ≃ adulterio. Equívocos ≃ chistes verdes. Con apuros ≃ en quiebra. «Por influencia y contactos» ≃ «por soborno y nepotismo». «Sincero agradecimiento» ≃ «buena paga».
[Nota de traducción: «Bocksbeutel», que damos como «la rutina rancia», es intraducible de un golpe: nombra a la vez la botella panzuda de Franconia y el apego cerril a lo de siempre. Schopenhauer la opone a «el orden establecido» como los dos nombres, favorable y hostil, de una misma cosa.]
[Cotejo: la lista de equivalencias es párrafo aparte en el impreso de 1864, y va con un signo de equivalencia ondulado, no con un igual. Se respeta.]
El arte de tener razón, de Arthur Schopenhauer (1788-1860). Traducción del alemán de Anthony Cazares, con Claude, 2026.
El original está en dominio público. Esta traducción se publica bajo CC BY-NC 4.0: se puede copiar y reusar citando la fuente, sin uso comercial.