Libros · El arte de tener razón
Ardid 13
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Para hacer que acepte una proposición, hay que darle también la contraria y dejarle elegir, y enunciar esa contraria de manera bien chillona, de modo que, para no resultar paradójico, tenga que entrar en la nuestra, que al lado parece del todo razonable. Por ejemplo: ha de conceder que uno debe hacer todo lo que le dice su padre; entonces preguntamos: «¿Hay que obedecer a los padres en todas las cosas, o desobedecerlos?». O bien, si de alguna cosa se ha dicho «a menudo», preguntamos si por «a menudo» se entienden pocos casos o muchos; dirá «muchos». Es como poner el gris junto al negro: entonces puede llamarse blanco; y puesto junto al blanco, puede llamarse negro.
El arte de tener razón, de Arthur Schopenhauer (1788-1860). Traducción del alemán de Anthony Cazares, con Claude, 2026.
El original está en dominio público. Esta traducción se publica bajo CC BY-NC 4.0: se puede copiar y reusar citando la fuente, sin uso comercial.