
Sopla sobre tu mano con los labios apretados y sale fresco; con la boca abierta, tibio. Hace unos dos mil quinientos años, Anaxímenes de Mileto sacó de ahí una ley de la naturaleza: el aire apretado se enfría y el suelto se calienta. A veces se cuenta como el primer experimento de la filosofía. En sentido estricto no lo fue, y la explicación le salió justo al revés: apretar el aire lo calienta. Pero debajo del error hay una idea de largo alcance: un solo material, el aire, que se vuelve fuego, viento, nube, agua, tierra y piedra sin dejar de ser aire, según qué tan apretado esté. Que lo que algo es dependa de cuánto hay de ello. Y cuando los físicos del siglo siguiente quisieron volver a contar cómo se formó el mundo, buscaron a Anaxímenes.
En este capítulo
- Sopla frío, sopla caliente: lo que pasa de verdad con el aliento
- La escalera del aire: cómo la condensación y la rarefacción responden al problema que dejó Anaximandro
- Una sola palabra segura: lo que sabemos de su libro y de su vida
- El experimento que no lo fue: Kirk, Raven y Schofield; Cornford, Farrington y Guthrie
- Un gorro de fieltro y un remero de noche: la tierra que cabalga sobre el aire, el sol detrás de las montañas del norte y el relámpago
- El alma es aire: la frase reescrita de Aecio y sus cuatro lecturas
- Los dioses nacidos del aire, y las ideas que la tradición le pasó desde Diógenes de Apolonia
- ¿Retroceso o avance? Bailey y Guthrie, Bernabé, Barnes y Kirk, Raven y Schofield
Fuentes y notas
Obra de base
Referencia de base
- G. S. Kirk, J. E. Raven y M. Schofield, Los filósofos presocráticos. Historia crítica con selección de textos, versión española de Jesús García Fernández, 2.ª ed., Madrid, Gredos (orig. The Presocratic Philosophers, 2.ª ed., Cambridge University Press, 1983). Se abrevia KRS. Para este capítulo: cap. IV, «Anaxímenes de Mileto».
Segunda voz y verificación
- W. K. C. Guthrie, Historia de la filosofía griega, vol. I, Los primeros presocráticos y los pitagóricos, versión española de Alberto Medina González, Madrid, Gredos, 1984 (orig. Cambridge University Press, 1962). Para este capítulo: cap. III, «Los milesios», apartado sobre Anaxímenes.
- Alberto Bernabé (introducción, traducción y notas), Fragmentos presocráticos. De Tales a Demócrito, 3.ª ed., Madrid, Alianza, 2008, sección de Anaxímenes.
- H. Diels y W. Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 6.ª ed., Berlín, Weidmann (consultada en reimpresión de 1960). Se abrevia DK. Anaxímenes es el n.º 13.
Especialistas citados
Especialistas citados en el video
- B. Farrington, citado por Guthrie.
- F. M. Cornford, Principium sapientiae, p. 6, citado por Guthrie.
- C. Bailey, The Greek Atomists and Epicurus (1928), citado por Guthrie.
- J. Barnes, The Presocratic Philosophers (1979), citado por KRS.
Pasajes antiguos
Textos antiguos citados (referencias DK verificadas contra Bernabé)
- El aliento y la palabra «laxo»: Plutarco, Sobre el principio del frío 7, 947F (DK 13 B 1).
- El alma y el aire: Aecio I 3, 4 (DK 13 B 2), cita reescrita. El sol plano como una hoja: Aecio II 22, 1 (DK 13 B 2a).
- La escalera del aire: Teofrasto en Simplicio, Comentario a la Física de Aristóteles 24, 26 (DK 13 A 5); Hipólito, Refutación I 7 (DK 13 A 7); Miscelánea atribuida a Plutarco, 3 (DK 13 A 6).
- La tierra como tapadera sobre el aire: Aristóteles, Acerca del cielo II 13, 294b13 (DK 13 A 20).
- El gorro de fieltro y las estrellas que no calientan por la distancia: Hipólito, Refutación I 7, 6 (DK 13 A 7); la tierra más alta hacia el norte: Aristóteles, Meteorológicos II 1, 354a28.
- Las estrellas como clavos en lo cristalino: Aecio II 14, 3 (DK 13 A 14).
- Nubes, lluvia, granizo y nieve: Aecio III 4, 1 (DK 13 A 17); el arco iris: escolio a Arato (DK 13 A 18); los terremotos: Aristóteles, Meteorológicos II 7, 365b6 (DK 13 A 21).
- El relámpago y el mar que brilla con los remos: Aecio III 3, 2.
- El aire como dios: Cicerón, Sobre la naturaleza de los dioses I 10, 26; san Agustín, La ciudad de Dios VIII 2; Aecio I 7, 13.
- Datos biográficos y estilo: Diógenes Laercio II 3; Teofrasto le dedicó una monografía (Diógenes Laercio V 42).
Notas
- La fecha de su plenitud en la toma de Sardes (546/5 a. C.) es una construcción de Apolodoro; KRS la consideran completamente hipotética. Lo de «discípulo de Parménides» no cuadra con la cronología.
- La frase del alma (DK 13 B 2) no está en jonio, usa un verbo compuesto que no se documenta hasta época de Plutarco y emplea «kosmos» con un sentido improbable antes de la segunda mitad del siglo V (KRS, cap. IV).
- Sobre el «experimento» del aliento: KRS, cap. IV, n. 98; B. Farrington y F. M. Cornford (Principium Sapientiae, p. 6), discutidos por Guthrie, vol. I, cap. III.
- Retroceso o avance: C. Bailey, The Greek Atomists and Epicurus, citado por Guthrie; Guthrie, vol. I, cap. III, sobre el criterio cuantitativo; J. Barnes, The Presocratic Philosophers, citado por KRS contra la idea de una física cuantitativa. Anaxágoras rechaza reducir la cualidad a cantidad; Diógenes de Apolonia retoma la condensación.
- La frase del alma y el microcosmos: KRS (ilustración, no inferencia) frente a Guthrie, vol. I, cap. III (la objeción de Kirk casi da por supuesto lo que quiere probar). Sobre «pneuma» y la sospecha de sabor estoico, Guthrie, ibid., n. 147.
- Cicerón, Sobre la naturaleza de los dioses I 26: quien se burla es Veleyo, el personaje epicúreo del diálogo.
- Las estrellas clavadas en lo cristalino probablemente vienen de Empédocles (KRS); Guthrie propone un sentido fisiológico de «cristalino».
- Los cuerpos invisibles que giran con los astros parecen una proyección desde Diógenes de Apolonia, a raíz del meteorito de Egospótamos (hacia 467 a. C.), según KRS.
Capítulos del video
- Sopla frío, sopla caliente
- La explicación, al revés
- Anaxímenes de Mileto
- Lo poco que sabemos de él
- La única palabra suya
- La escalera del aire
- El problema que resuelve
- ¿Por qué el aire?
- ¿Fue un experimento?
- La jarra helada
- Una tierra sobre el aire
- El gorro de fieltro
- El remo y el relámpago
- El alma es aire
- ¿Argumento o comparación?
- Los dioses vienen del aire
- Lo que no es suyo
- ¿Retroceso o avance?
- El fin de Mileto