11 capítulos en 17 videos, del 17 al 27. Cada uno tiene su página con las fuentes y notas que acompañan al video.
Obra de referencia para toda esta parte:
W. K. C. Guthrie, Historia de la filosofía griega, vols. III a VI, Madrid, Gredos (orig. A History of Greek Philosophy, Cambridge University Press, 1969-1981).
Capítulos
Capítulo 17: ProtágorasProtágoras no decía que todo vale«El hombre es la medida de todas las cosas» se repite hoy para decir que cada quien tiene su verdad y que todo da igual. Pero el hombre que lo escribió cobraba, y muy caro, por cambiar las opiniones de la gente por otras mejores.
Capítulo 18: GorgiasProbó que nada existe, y no era nihilista: GorgiasEscribió un libro para demostrar que nada existe, y por eso se le llama el primer nihilista. Pero la primera vez que habló en Atenas, en 427 a. C., fue para pedir ayuda militar contra Siracusa, y la consiguió.
Capítulo 19: PródicoEl pedante que explicó de dónde salen los dioses: PródicoPlatón lo dejó retratado como un pedante: un sofista que corregía palabras tendido en una cama, envuelto en pieles.
Capítulo 20: Los otros sofistas: Hipias, Antifonte y TrasímacoLa ley del más fuerte no era de Trasímaco: los otros sofistasTrasímaco pasó a la historia como el sofista de la ley del más fuerte, y es verdad que en Platón dice que lo justo es lo que le conviene al más fuerte.
Capítulo 21.1: Sócrates (I): la frase que todos repiten y los cuatro retratos«Sólo sé que no sé nada»: de dónde salió la frase de Sócrates«Sólo sé que no sé nada» es la frase más famosa de Sócrates. En Platón, Sócrates dice algo parecido, pero más fino: que lo que no sabe, tampoco cree saberlo; que al lado de los artesanos no sabe casi nada; que no sabe qué es la justicia.
Capítulo 21.2: Sócrates (II): la misión, el método y lo que sí sostuvoSócrates salió a desmentir a un diosEl oráculo de Delfos dijo que nadie era más sabio que Sócrates, y Sócrates salió a demostrar que el dios se equivocaba. Fue con los políticos, con los poetas y con los artesanos, y volvió con enemigos y con una respuesta: la sabiduría humana vale poco, y el más sabio es el que lo reconoce.
Capítulo 21.3: Sócrates (III): el juicio, la cárcel y la muerteAl contar la muerte de Sócrates, Platón no escribió «cicuta»Todo el mundo sabe que Sócrates murió por beber cicuta. Pero en el Fedón, el diálogo en que Platón cuenta su muerte, la palabra no aparece ni una vez: dice «el veneno», diez veces, y una vez «la bebida».
Capítulo 22: Los socráticos menores: cirenaicos y megáricosLos cuervos que graznaban lógica: los herederos de SócratesEn Alejandría, a principios del siglo III a. C., el poeta Calímaco se burló de un filósofo: en los tejados, los cuervos graznaban qué frases con «si» son válidas y cómo vamos a existir después.
Capítulo 23: JenofonteJenofonte, el testigo que no estuvoSe contaba que en la derrota de Delio, en 424 a. C., Sócrates cargó en hombros a un jinete caído de su caballo y le salvó la vida: Jenofonte, el que después escribiría sobre Sócrates más que nadie, salvo Platón. ¿Pasó de verdad?
Capítulo 24.1: Platón (I): de los Treinta a las FormasEl esclavo que «recordó» la geometría: Platón (I)Para Platón, aprender es recordar, y su prueba es famosa: Sócrates le dibuja un cuadrado en la arena a un esclavo que nunca estudió geometría y, solo con preguntas, lo lleva a la solución. Pero la línea que resuelve el problema la traza Sócrates, y la respuesta final el muchacho no la dice: la señala.
Capítulo 24.2: Platón (II): el amor, el alma y la ciudad¿Es de Platón el amor platónico?Le decimos amor platónico al que no tiene nada que ver con el cuerpo. Pero en el Banquete, el diálogo donde Platón explica qué es el amor, hay una escalera que sube hasta la Belleza misma, y el primer peldaño no es el que esperarías.
Capítulo 24.3: Platón (III): las objeciones a las Formas y los últimos diálogosLa objeción contra Platón que escribió PlatónUna montaña, un elefante y un barco son grandes por una sola Forma, la Grandeza; pero si la Grandeza también es grande, hace falta otra por encima, y otra, sin fin.
Capítulo 25: Diógenes de Sínope, con Antístenes y los cínicosDiógenes no vivía en un tonelDiógenes vivía en un tonel y buscaba con una linterna a un hombre honesto: en esa frase hay tres errores. Era una tinaja de barro, en Atenas; era una lámpara de aceite, encendida a pleno día; y lo que buscaba era un ser humano, sin adjetivo.
Capítulo 26.1: Aristóteles (I): la vida y cómo nos llegóContó mal los dientes y bien los peces: Aristóteles (I)Aristóteles escribió que los hombres tienen más dientes que las mujeres, y Bertrand Russell se burló de él: le habría bastado mirarle la boca a su esposa.
Capítulo 26.2: Aristóteles (II): la lógica, la naturaleza y la sustanciaLa piedra que sabe a dónde va: Aristóteles y el vacíoAristóteles creía que los cuerpos pesados caen más rápido, y lo daba como algo que se ve. Pero en el mismo capítulo dedujo que en el vacío todo caería igual de rápido, y un poco antes, que algo que se pusiera en movimiento en el vacío no tendría por qué detenerse: dos ideas que Galileo y Newton pondrían en la base de la física moderna.
Capítulo 26.3: Aristóteles (III): dios, el alma, la ética y la políticaEl dios de Aristóteles no empuja nadaSe suele decir que el dios de Aristóteles es el primer motor, el que le dio al mundo el primer empujón. En Aristóteles no hay primera ficha: el mundo no empezó nunca, su dios no lo creó ni lo empuja, y solo se piensa a sí mismo.
Capítulo 27: La Academia antigua: Espeusipo y JenócratesEl sobrino de Platón dejó las Formas: Espeusipo y JenócratesDiógenes Laercio da por hecho que Espeusipo, el sobrino de Platón que heredó su escuela, se mantuvo fiel a las doctrinas de su tío. Aristóteles, que lo conoció, cuenta otra cosa: en su lista de realidades ya no estaban las Formas, sino números, y separó el Uno del Bien.