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Historia de la Filosofía

La época helenística

18 capítulos en 22 videos, del 28 al 45. Cada uno tiene su página con las fuentes y notas que acompañan al video.

Obra de referencia para toda esta parte:

A. A. Long, La filosofía helenística, Madrid, Alianza, 1984 (orig. Hellenistic Philosophy, Londres, 1974).

Capítulos

  1. El Liceo no se apagó: Teofrasto y EstratónCapítulo 28: Teofrasto, con Estratón: el Liceo después de AristótelesEl Liceo no se apagó: Teofrasto y EstratónSe repite que, muerto Aristóteles, su escuela se fue apagando. Pero a las clases de su heredero, Teofrasto, llegaban según Diógenes Laercio unos dos mil alumnos; y cuando una ley echó de Atenas a los filósofos, la ciudad, según el mismo Laercio, la anuló al año siguiente y votó su regreso, «para que también Teofrasto volviera».
  2. ¿De verdad salvaban a Pirrón de los carros?Capítulo 29: Pirrón de Élide, con Timón de Fliunte¿De verdad salvaban a Pirrón de los carros?Pirrón, el padre de la duda, desconfiaba tanto de sus sentidos que sus amigos lo seguían para que no lo atropellara un carro ni lo mordieran los perros.
  3. Epicuro se daba un banquete con quesoCapítulo 30.1: Epicuro (I): la física contra el miedoEpicuro se daba un banquete con quesoEn el diccionario, un epicúreo vive para los placeres de la mesa. Epicuro escribió que le bastaban el agua y el pan, y pidió una ollita de queso para darse un banquete.
  4. Epicuro: la muerte no es nada, y dejó una fiestaCapítulo 30.2: Epicuro (II): la muerte, el placer y la amistad, con Metrodoro y HermarcoEpicuro: la muerte no es nada, y dejó una fiestaEpicuro enseñó que la muerte no es nada para nosotros, y en su testamento dejó rentas para que cada mes, el día 20, sus discípulos comieran juntos en memoria suya y de Metrodoro.
  5. Zenón: el estoico que escribió una ciudad sin templosCapítulo 31: Zenón de Citio, con Cleantes y AristónZenón: el estoico que escribió una ciudad sin templosSi estás pasando por un momento difícil o piensas en quitarte la vida, no estás solo: en México puedes llamar gratis a la Línea de la Vida, 800 911 2000, las 24 horas.
  6. El escéptico que escondía a Platón… ¿o no?Capítulo 32: Arcesilao de PitaneEl escéptico que escondía a Platón… ¿o no?Arcesilao convirtió la Academia de Platón en una escuela de la duda, y desde la Antigüedad se cuenta que en secreto les pasaba a sus mejores alumnos las doctrinas de Platón. Pero Sexto Empírico lo cuenta de oídas, Agustín lo propone como conjetura suya, y el mismo Sexto, unas líneas antes, dice que Arcesilao no afirmaba nada.
  7. Crisipo: la lógica del siglo XIX, veintidós siglos antesCapítulo 33.1: Crisipo de Solos (I): de una regla de lógica al destinoCrisipo: la lógica del siglo XIX, veintidós siglos antesLa lógica que trabaja con frases enteras, «si esto, entonces aquello», suele contarse como invento del siglo diecinueve. Pero sus cinco reglas básicas las fijó Crisipo, el tercer jefe de los estoicos, que escribió más de setecientos libros de los que solo quedan pedazos, y que aseguraba que hasta un perro de caza razona con la quinta.
  8. El estoico que sí sentía: Crisipo y las pasionesCapítulo 33.2: Crisipo de Solos (II): el cosmos, las pasiones y el sabioEl estoico que sí sentía: Crisipo y las pasionesDecimos «estoico» del que no siente nada. Pero los estoicos le daban a su sabio tres emociones buenas, alegría, cautela y un querer razonado, y llamaban impasible, en el peor sentido, al malvado.
  9. Carnéades: a favor de la justicia y luego en contra… ¿o no?Capítulo 34: Carnéades de Cirene, con Clitómaco, Diógenes de Babilonia y Antípatro de TarsoCarnéades: a favor de la justicia y luego en contra… ¿o no?Se cuenta que en el año 155 antes de Cristo el académico Carnéades llegó a Roma como embajador, defendió la justicia un día y la demolió al siguiente, y que Catón el Viejo quiso sacarlo de la ciudad.
  10. A ti y a mí, que no somos sabios: PanecioCapítulo 35: Panecio de RodasA ti y a mí, que no somos sabios: PanecioPara los estoicos, el sabio era casi imposible y todos los demás, necios por igual.
  11. Treinta días mirando el sol en Cádiz: PosidonioCapítulo 36: Posidonio de ApameaTreinta días mirando el sol en Cádiz: PosidonioUn estoico, el geógrafo Estrabón, le reprochó a Posidonio que buscara las causas «como Aristóteles», cosa que entre los suyos se evitaba. Y Posidonio había pasado treinta días en Cádiz mirando ponerse el sol, y después dio por falso lo que se decía de él.
  12. La palabra «moral» la inventó CicerónCapítulo 37.1: Cicerón (I): el traductor, con Filón de Larisa y Antíoco de AscalónLa palabra «moral» la inventó CicerónLas historias de la filosofía repiten que Cicerón solo copió a los griegos, y citan una carta en la que él mismo diría que sus libros son copias y que solo pone las palabras.
  13. Cicerón, el augur que no creía en auguriosCapítulo 37.2: Cicerón (II): el autor. La ley, el Sueño de Escipión, la adivinación y los deberesCicerón, el augur que no creía en auguriosLos astrólogos les prometieron a Pompeyo, a Craso y a César que morirían viejos, en su casa y con gloria. Lo dejó escrito, para burlarse, un augur de Roma: Marco Tulio Cicerón, que en el 44 a. C., el año en que apuñalaron a César, terminó un libro entero contra la adivinación y lo firmó él, sin personajes de por medio.
  14. ¿Lo volvió loco un filtro de amor? LucrecioCapítulo 38: Lucrecio, con Diógenes de Enoanda¿Lo volvió loco un filtro de amor? LucrecioDe Lucrecio, el poeta romano que puso a Epicuro en verso, se cuenta que un filtro de amor lo enloqueció, que escribió entre ataques y que se quitó la vida.
  15. ¿Platón le copió a Pitágoras?Capítulo 39: Los neopitagóricos¿Platón le copió a Pitágoras?Cuando se les pedía la razón de algo, ciertos filósofos contestaban solo «él lo dijo», y «él» era Pitágoras. Pero Pitágoras, hasta donde se sabe, no escribió nada.
  16. Filón de Alejandría: el Logos antes del EvangelioCapítulo 40: Filón de AlejandríaFilón de Alejandría: el Logos antes del EvangelioSe repite que el Logos del Evangelio de Juan salió de Filón de Alejandría, un judío que murió hacia el año 50. Filón dijo del Logos casi todo lo que dice Juan: principio, primogénito, imagen de Dios, instrumento de la creación, y hasta «dios» sin artículo.
  17. Séneca, el estoico de los 300 millonesCapítulo 41.1: Séneca (I): el filósofo del poderSéneca, el estoico de los 300 millonesSi estás pasando por un momento difícil o piensas en quitarte la vida, no estás solo: en México puedes llamar gratis a la Línea de la Vida, 800 911 2000, las 24 horas.
  18. Séneca: los esclavos son hombres, pero no libresCapítulo 41.2: Séneca (II): las cartas del último añoSéneca: los esclavos son hombres, pero no libresSi estás pasando por un momento difícil o piensas en quitarte la vida, no estás solo: en México puedes llamar gratis a la Línea de la Vida, 800 911 2000, las 24 horas.
  19. Plutarco y la muerte del gran PanCapítulo 42: El platonismo medioPlutarco y la muerte del gran PanSe cuenta que en tiempos de Cristo una voz sobre el mar anunció que el gran Pan había muerto, y con él los dioses de los griegos.
  20. Epicteto: el esclavo cojo cuyas palabras escribió otroCapítulo 43: Epicteto, con Musonio Rufo y HieroclesEpicteto: el esclavo cojo cuyas palabras escribió otroCasi cualquier libro sobre los estoicos cuenta que a Epicteto su amo le rompió la pierna y él, sonriendo, le dijo: ¿no te lo decía? La escena la escribió Celso, un polemista que la usaba para dejar mal parado a Jesús, y la conocemos porque Orígenes la copió para responderle.
  21. Marco Aurelio no escribió para nosotrosCapítulo 44: Marco AurelioMarco Aurelio no escribió para nosotrosUno de los libros de filosofía antigua más citados hoy lo escribió un emperador que se ordenaba dejar los libros, llamaba olvido a la fama póstuma y se hablaba siempre de tú, sin dirigirse a ningún lector.
  22. Sexto Empírico: el escéptico que sí tenía fríoCapítulo 45: Sexto Empírico, con Enesidemo y AgripaSexto Empírico: el escéptico que sí tenía fríoDicen que el escéptico duda de todo, hasta de existir. El escéptico más completo de la Antigüedad escribió que, cuando tiene frío, no anda diciendo que a lo mejor no lo tiene: lo que aparece no se discute; lo que se discute es lo que se afirma de ello.